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SIMA Perú pone en el agua al B.A.P. Chimbote y al submarino B.A.P. Antofagasta

 

La Marina de Guerra del Perú concretó en el Callao dos hitos para el fortalecimiento de sus capacidades navales: el bautizo y botadura del nuevo Buque Auxiliar de Aprovisionamiento Logístico B.A.P. “Chimbote” y la puesta en el agua del submarino B.A.P. “Antofagasta”, sometido a un proceso de modernización integral.

Los Servicios Industriales de la Marina (SIMA Perú) fueron escenario este martes 18 de agosto de una jornada que reunió dos proyectos de distinta naturaleza, pero estratégicos para la Marina de Guerra del Perú: la incorporación progresiva de un nuevo buque logístico construido en el país y la recuperación de las capacidades de uno de los submarinos Tipo 209/1200 de la Fuerza de Submarinos.

La ceremonia de bautizo y botadura del B.A.P. Chimbote (AAL-159) se realizó en el Centro de Operaciones Callao de SIMA Perú y fue encabezada por la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, junto con el ministro de Defensa, Rafael Belaunde Llosa; el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli; y el comandante general de la Marina, almirante Javier Bravo de Rueda.

El nuevo buque pertenece a la categoría de Buques Auxiliares de Aprovisionamiento Logístico (BALOG) y está destinado a ampliar la capacidad de sostenimiento de las unidades navales. Su función contempla el transporte de carga, combustible, agua, víveres, vehículos y personal, capacidades que permiten extender la autonomía logística de la flota y apoyar operaciones en distintos puntos del litoral. Durante la ceremonia, Fujimori destacó además la utilidad que tendrá la unidad frente a situaciones de emergencia. En particular, señaló que los buques de este tipo podrán transportar ayuda humanitaria, alimentos, agua, combustible, maquinaria y vehículos hacia zonas donde un desastre natural haya interrumpido las comunicaciones terrestres, incluyendo un eventual escenario asociado al fenómeno El Niño.

 

Casi US$ 20 millones movilizados en la industria naval

La construcción del B.A.P. Chimbote también fue presentada por el Gobierno peruano como un proyecto de impacto sobre la industria nacional. El proyecto permitió movilizar casi US$ 20 millones en el mercado nacional, con la participación de 95 empresas peruanas. La iniciativa generó empleo especializado y permitió desarrollar capital humano y una cadena de proveedores vinculada a la construcción naval. El dato es relevante dentro de la estrategia de fortalecimiento de SIMA Perú, que busca ampliar progresivamente las capacidades nacionales para construir y mantener unidades navales de mayor complejidad. La propia SIMA viene desarrollando distintos programas de construcción naval junto con socios tecnológicos extranjeros. En 2025, por ejemplo, inició en el Centro de Operaciones Callao la construcción en coproducción con HD Hyundai Heavy Industries de una fragata multirrol, una patrullera oceánica y dos buques auxiliares logísticos.

 

El B.A.P. Antofagasta vuelve al agua

En paralelo a la botadura del Chimbote, SIMA Perú realizó la puesta en el agua del submarino B.A.P. “Antofagasta” (SS-32), segunda unidad de los cuatro submarinos Tipo 209/1200 de la denominada clase Angamos que forman parte del programa peruano de modernización. El programa busca extender la vida operativa de estas unidades y recuperar sus capacidades mediante una intervención de media vida de alta complejidad. El primer submarino modernizado fue el B.A.P. Chipana (SS-34), que volvió al servicio después de completar su proceso de actualización.

En el caso del Antofagasta, el proyecto contempla trabajos de overhaul y modernizaciones similares a los realizados sobre el Chipana. Entre las intervenciones del programa se encuentra el corte del casco resistente, una de las tareas de mayor complejidad técnica de este tipo de proyectos, necesaria para retirar e instalar determinados equipos y sistemas. La experiencia adquirida por SIMA con el Chipana permitió avanzar en la recuperación de esta capacidad industrial. La modernización de aquella unidad incluyó el reemplazo de motores diésel, baterías, cableado de fuerza, válvulas y tuberías, además de la incorporación de nuevos sistemas electrónicos y de combate.

 


Nuevos sistemas para la Fuerza de Submarinos

El programa de modernización de los Tipo 209/1200 contempla la incorporación de motores MTU 12V493 AZ80 GA31L de 2.400 CV, nuevas baterías y el sistema de combate Kallpa, desarrollado por SIMA-SAE. También se prevé la incorporación de periscopios Hensoldt SERO 250, sonares de flanco EFAS y sistemas ESM/ELINT Timnex II, además de la capacidad de empleo del misil antibuque MBDA SM39 Exocet. El programa apunta a proporcionar a las unidades una vida útil adicional de al menos 15 años. El B.A.P. Antofagasta es la segunda unidad intervenida. El programa continuará con el B.A.P. Angamos (SS-31) y posteriormente con el B.A.P. Pisagua (SS-33). De esta manera, la Marina peruana busca sostener en el tiempo las capacidades de su Fuerza de Submarinos mientras avanza en proyectos de renovación de su flota.

 

Dos hitos para una misma estrategia naval

La jornada realizada en SIMA Perú muestra dos líneas complementarias de la política naval peruana. Por un lado, el B.A.P. Chimbote representa la construcción de una nueva plataforma logística, con participación de proveedores y mano de obra nacional y capacidad para apoyar tanto operaciones militares como tareas de asistencia ante emergencias. Por otro, el B.A.P. Antofagasta refleja la capacidad adquirida por la industria naval peruana para realizar trabajos de alta complejidad sobre submarinos, extendiendo la vida operativa de plataformas construidas originalmente en Alemania.

El resultado es una combinación de construcción naval, modernización, transferencia tecnológica y desarrollo de capacidades industriales, con SIMA Perú como eje de ambos procesos. La puesta en el agua de las dos unidades no significa todavía su incorporación inmediata al servicio operativo: ambas deberán atravesar las etapas posteriores de alistamiento, pruebas y certificación correspondientes antes de alcanzar su plena capacidad operacional. El antecedente del B.A.P. Chipana muestra la extensión de este proceso: después de su puesta a flote, la unidad realizó pruebas en puerto y navegación antes de reincorporarse al servicio.

 

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