Trump vs Meloni: otro problema forzado en la alianza occidental
- Ignacio Montes de Oca
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Por Ignacio Montes de Oca
Hay una crisis diplomática en curso entre EEUU e Italia. El detonante fue un comentario de Trump, quién dijo que Meloni la había suplicado para que se sacaran una foto juntos y que había accedido por "pena". Luego afirmó que "Probablemente ella estaba contenta de que yo hablara con ella. No estaba obligado a hacerlo" y agregó que Italia y el resto de los miembros del G7 son "irrelevantes" en el nuevo orden global, para quejarse luego porque Roma y Bruselas no ofrecieron ningún apoyo militar ni financiero real durante los meses de bloqueo naval. Y siguió con sus críticas al decir que sus políticas migratorias eran "un desastre absoluto" y que eran unos "perdedores" en materia energética por apostar por las energías renovables.
La respuesta de Meloni fue un video en el que aclaró que "Hay una cosa que Donald Trump debe recordar: ni yo ni Italia suplicamos jamás" y que había mentido sobre una situación que nunca existió en Evián.
En respuesta a la controversia generada por Trump, Italia canceló la visita a Washington de su ministro de RREE, Antonio Tajani. El funcionario iba a viajar el 21 de junio, justamente, a tratar de limitar asperezas y a buscar reanudar la cooperación en temas como el conflicto con Irán y la guerra de Ucrania. Tajani dijo que suspendió su viaje porque consideraba las palabras de Trump como "graves, ofensivas" y un agravio que "ofende a toda Italia"
Hay motivos más de fondo para una ruptura que termina una relación que supo ser estrecha. Meloni fue, junto al húngaro Viktor Orbán, la única líder europea en ser invitada por Trump a la ceremonia de su segunda asunción presidencial.
En abril de este año Trump había criticado muy duramente a Meloni y dijo que "carecía de coraje" cuando se negó a ser parte de la ofensiva contra Irán y a que las bases de EEUU en Italia se usaran para lanzar los ataques. Meloni se defendió recordando que el Artículo 11 de la Constitución italiana prohíbe explícitamente que el país participe en actos de agresión militar externa.
También en abril Trump atacó públicamente al Papa León XIV, calificándolo de líder "débil" y "pésimo en política exterior". Meloni, que tiene en el catolicismo una de sus líneas políticas, salió al cruce de Trump y dijo que sus críticas al Papa eran "inaceptables". La respuesta del presidente estadounidense fue decir que finalmente Meloni era "muy diferente de lo que pensaba" y que estaba decepcionado de ella.
Meloni también responde a una presión de parte de los sectores industriales afectados por los aranceles que le impuso Trump a Europa. Rubros como el automovilístico, el de alimentos y el de la moda son de los más perjudicados por la pérdida de competitividad derivada de las tarifas que impuso EEUU. Debido a estas barreras aduaneras, lo que ha desplomado las proyecciones de crecimiento del PBI italiano.
También hay un malestar con la decisión unilateral de Trump de generar un conflicto en Medio Oriente que tuvo un efecto en las proyecciones de inflación de Italia, al dispararse los precios mundiales del petróleo y el gas.
En el mercado político interno, Meloni estaba asociada a su relación con Trump y las reacciones podrían ser una respuesta al impacto que tuvo ese vínculo con su popularidad.
El punto de quiebre se dio durante la Cumbre del G7 en Evián, Francia. Meloni dijo que le resultaba "decepcionante que Trump no muestre la misma determinación con los enemigos de Occidente", en alusión directa a la indulgencia de Trump con Putin y el acuerdo que se iba a firmar hoy en Ginebra con Irán. La primera ministra le reprochó a Trump que guarde sus ataques más duros para los aliados históricos de Occidente.
Mas allá de la telenovela política, Trump y los principales líderes europeos se siguen sumando distancias. La reacción de Meloni la acerca a sus pares europeos ofendidos anteriormente con Trump y consolidan la idea que en tanto siga en la Casa Blanca, la relación transatlántica estará tensionada.
Por eso no hay que quedarse en la foto. La película entera cuenta mucho más y revela que las grietas dentro de la alianza occidental se siguen agrandando mientras las autocracias ganan en unidad e impunidad.
Eso sí que da pena.



