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Ucrania avanza más que Rusia: el balance territorial de agosto de 2026


Por Ignacio Montes de Oca


En agosto de 2026 el frente no se movió a favor de Rusia, aunque Moscú diga lo contrario. Mientras sus medios anunciaban victorias colosales por aldeas de treinta habitantes y el Kremlin insistía en que Kostiantynivka y Lyman estaban cayendo, los mapas verificados mostraban lo contrario: Ucrania recuperó más territorio del que Rusia consiguió consolidar y, en términos netos, el área bajo control ruso se redujo durante el mes.

La diferencia no es un detalle estadístico. Es el resultado de una ofensiva que Kyiv mantuvo en silencio durante siete meses y de una campaña rusa de presión sobre numerosos sectores del frente que produjo infiltraciones y avances locales, pero no consiguió transformarlos en una expansión territorial sostenida.

Aunque Moscú no detuvo sus ataques ni Kyiv obtuvo una ventaja general en toda la guerra, el frente no está estancado. La diferencia se explica sobre todo por la operación ofensiva en la dirección de Oleksandrivka, en la unión de Donetsk, Dnipropetrovsk y Zaporizhia, que el mando ucraniano reveló el 12 de agosto.

El presidente Volodímir Zelenski y el comandante en jefe Oleksandr Syrskyi informaron que la campaña, iniciada el 29 de enero, liberó 745 km² y 26 localidades.

El Institute for the Study of War, que solo incorpora posiciones respaldadas por evidencia abierta y geolocalizada, confirmó el sentido del avance, pero calculó 626,69 km². DeepState, el proyecto ucraniano de mapas de inteligencia de fuentes abiertas actualizó el sector con retraso por razones de seguridad operativa. Las cifras no se contradicen: cada fuente aplica un criterio distinto y parte del terreno pasó primero de ocupación rusa a zona gris y después a control ucraniano.

Entre las 26 localidades recuperadas, según el mando ucraniano y la evaluación del ISW, se incluyen Sichneve, Maliivka, Stepove, Berezove, en Dnipropetrovsk; Voskresenka, Oleksandrohrad, Myrne, Piddubne, Yalta y Zeleny Hai en Donetsk; y Novohryhorivka, Rybne, Krasnohirske y Pryvilne en Zaporizhia. DeepState registró además movimientos posteriores cerca de Filiya. No se trató de una penetración puntual, sino de una modificación extensa del frente sureste que las fuerzas aerotransportadas ucranianas ejecutaron con apoyo de drones y elementos de maniobra mecanizada táctica.

Fuera de ese sector Ucrania obtuvo avances tácticos verificados. En la dirección de Dobropillya las geolocalizaciones mostraron movimientos en Vodyanske, Krasnopodillya y Dorozhnye, además de posiciones sostenidas o mejoradas al oeste y al sur de Novyi Donbas. En Kupiansk, en Járkiv, las tropas ucranianas recuperaron entre 6,14 y 6,27 km² entre Zapadne y Dvorichna el 25 de agosto, según DeepState. Estos cambios, menores que la operación principal, confirman que Kyiv no se limitó a resistir.

Rusia mantuvo una presión intensa mediante grupos pequeños de infantería, infiltraciones, artillería y bombas guiadas alrededor de Pokrovsk, Lyman, Novopavlivka, Kostiantynivka y Chasiv Yar. Ese método genera presencia detrás de las líneas ucranianas sin producir de inmediato un control estable. DeepState registró 3,47 km² en los barrios sur de Chasiv Yar el 27 de agosto, una superficie que antes era zona gris.



Hubo otros progresos cerca de Rodynske y Artilne, e infiltraciones hacia Sloviansk en Pyskunivka, Mykolaivka, Kryva Luka, Zakitne y Rai-Oleksandrivka. Las afirmaciones rusas sobre Veliky Prykol y Sadki, en Sumy, no estaban plenamente confirmadas por el ISW.

El ISW mencionó en agosto un asalto mecanizado de compañía reducida ocurrido a finales de julio cerca de Dobropillya, con siete a nueve tanques y dos vehículos de combate, algunos con sistema Arena-M; las tropas ucranianas lo detuvieron con drones FPV y el intento no se tradujo en un avance operativo. Durante el mes de agosto las operaciones rusas siguieron siendo principalmente de infantería ligera y movimiento a pie.

El observador militar ucraniano Kostiantyn Mashovets, citado con frecuencia por el ISW, describió cómo las fuerzas rusas penetraron Kostiantynivka desde Illinivka y Novodmytrivka con grupos que se instalaron en sótanos y edificios, pero las unidades principales todavía no habían entrado en la mayor parte de la ciudad para consolidar esas penetraciones.

Ucrania retiró unidades del sureste hacia la orilla oriental del río Kryvyi Torets y conservó posiciones en el norte y el noroeste. El Ministerio de Defensa ruso anunció en julio la captura total de Kostiantynivka, una afirmación que Kyiv rechazó y que el ISW no respaldó con evidencia geolocalizada. En varios puntos del frente, incluidos Yalta y otras localidades ya liberadas por Ucrania, fuentes rusas publicaron videos de izado de bandera que fueron cuestionadas como operaciones de propaganda.

Un análisis de Sensity AI aportó además evidencia sobre la posible manipulación mediante inteligencia artificial de algunos videos que mostraron supuestas retiradas ucranianas en las que los soldados aparecían con un número antinatural de dedos, con tres piernas, camillas flotando en el aire u objetos que atraviesan los cuerpos de los soldados. La misma técnica fue usada en otros casos para implantar imágenes de banderas en localidades en las que las fuerzas rusas no pueden llegar.



Un ejemplo reciente de esa manipulación apareció el 28 de agosto, cuando el Primer Canal ruso anunció “victorias colosales” por la toma de Piskunovka, Pershomarievka y Orekhovatka. Pero al ir a la verificación, surgen datos interesantes: Orekhovatka tenía unos cien habitantes en el censo de 2001, Piskunovka 85 y Pershomarivka 33. Esos números van en dirección contraria a un logro épico.

La brecha entre el anuncio televisivo y el tamaño real de los asentamientos ilustra cómo Moscú transforma ganancias tácticas irrelevantes en narrativa de éxito operativo.

Ucrania, en cambio, guardó silencio durante meses sobre la ofensiva de Oleksandrivka. DeepState retrasó las actualizaciones de mapas por seguridad operativa y algunos izados de bandera se realizaron a distancia segura de las posiciones reales. Solo el 12 de agosto, cuando la operación ya había concluido, el mando reveló sus resultados. Esa disciplina operacional dificultó que Rusia identificara a tiempo la magnitud de la maniobra y ajustara su respuesta, según la evaluación del ISW. El episodio muestra que el control de la información también se convirtió en un componente de la operación militar.

En Lyman ocurrió un patrón similar. Rusia intentó acercarse a Sloviansk desde el noreste, pero el terreno, las defensas ucranianas y el río Siverskyi Donets limitaron los avances. El ISW no confirmó un progreso operativo importante durante agosto, mientras Ucrania contraatacaba cerca de Korovyi Yar. Las declaraciones de Vladímir Putin y Valeri Gerásimov sobre un control mayoritario de Lyman o una distancia de ocho o nueve kilómetros a Sloviansk excedieron por mucho la evidencia mapeada. El ISW publicó mapas comparativos que muestran la brecha entre las reclamaciones del Estado Mayor ruso y la línea de frente real.



Dobropillya ofrece el contraste más nítido. Situada al suroeste de Kostiantynivka, era una zona de presión rusa hacia el cinturón fortaleza. Las geolocalizaciones del ISW mostraron avances ucranianos en Vodyanske, Krasnopodillya y Dorozhnye, así como posiciones mantenidas cerca de la propia Dobropillya, a pesar de los bombardeos rusos con bombas FAB-500.

Agosto termina con la proximidad del otoño y de la rasputitsa, el período de barro que históricamente reduce la movilidad de los vehículos pesados y puede favorecer a la defensa. Esa condición climática, combinada con la superioridad ucraniana en drones y la campaña de ataques de medio y largo alcance contra la logística y las refinerías rusas, explica en parte por qué las ganancias rusas siguieron siendo fragmentadas y costosas.

Pero el dato más significativo está en el balance final. DeepState estimó que, entre finales de julio y mediados de agosto, el área bajo control ruso se redujo en términos netos. Un análisis de The Insider basado en los mismos mapas calculó que al 25 de agosto Rusia controlaba unos 18,6 km2 menos que a finales de julio. Es una cifra pequeña frente a los aproximadamente 19,35% de Ucrania que permanece bajo ocupación rusa, pero es relevante porque muestra que, por primera vez en un período mensual reciente, la presión rusa no se tradujo en una expansión territorial neta.

Mientras tanto el apoyo europeo se mantuvo mayoritario y concreto. El 24 de agosto, coincidiendo con el Día de la Independencia de Ucrania, la Comisión Europea aprobó 6.100 millones de euros para sistemas de defensa aérea, misiles, munición y radares, parte del préstamo de apoyo de 90.000 millones.

Ese mismo día la Coalición de los Dispuestos se reunió en Kyiv, copresidida por el primer ministro británico Andy Burnham, Emmanuel Macron y Friedrich Merz. El Reino Unido autorizó la transferencia de documentación técnica de componentes británicos de los misiles Storm Shadow para su ensamblaje en Ucrania. Los países nórdicos y bálticos (NB8) reafirmaron financiación a largo plazo y acuerdos de producción conjunta de drones.

Italia y Francia ya comprometieron el envío de sistemas SAMPT para reforzar la defensa contra misiles balísticos rusos. Noruega confirmó 85.000 millones de coronas para 2027. Europa lideró las nuevas asignaciones de ayuda en 2026, según el Kiel Institute.



La importancia de esas cifras no está solamente en su valor monetario. Parte de esos recursos se traduce directamente en armamento, munición, defensa aérea, radares, drones y capacidad industrial, precisamente los sistemas que permiten a Ucrania sostener la defensa y, en determinados sectores, concentrar fuerzas para realizar operaciones ofensivas. El dinero europeo no equivale automáticamente a armas desplegadas en el frente, pero sí representa una capacidad financiera para mantener y ampliar el esfuerzo militar.

Estados Unidos, por comparación, redujo los grandes paquetes de ayuda nueva respecto a años anteriores. La administración Trump canalizó parte del material a través del mecanismo PURL, en el que aliados de la OTAN compran armas estadounidenses para transferirlas a Kyiv, y ha autorizado la licencia para que Ucrania produzca sistemas Patriot, pero no ha aprobado compromisos de la escala de 2022-2024. El Congreso de EEUU ha impulsado iniciativas de sanciones y ayuda, aunque su destino final permanece incierto.

Vale destacar que altos funcionarios de la administración no participaron de forma visible en los actos del 24 de agosto en Kyiv, como sí lo hicieron la mayor parte de las naciones europeas.

Según el Ukraine Support Tracker del Kiel Institute de Alemania el apoyo europeo suma ya 230.500 millones de euros con otros 160.600 comprometidos. El de EEUU sigue estancado en los 115.400 millones de euros con otros 3.580 millones a asignar. La administración Trump sigue sin agregar nueva asistencia de ninguna naturaleza desde abril de 2025.

Rusia continúa ocupando cerca del 19,35% de Ucrania si se incluyen el 7% de Crimea y las zonas del Donbás tomadas antes de 2022. Ese porcentaje está muy lejos del 27% que llegó a invadir en su momento de mayor expansión en marzo de 2022.

Moscú conserva capacidad para atacar en numerosos sectores. En agosto de 2026, sin embargo, sus conquistas fueron pequeñas, a menudo presentadas como control cuando se trataba de infiltraciones, izados de bandera o anuncios sobre aldeas de pocas decenas de habitantes, mientras Ucrania demostró que todavía puede organizar una maniobra ofensiva coordinada, guardar silencio hasta consolidar resultados y recuperar terreno de forma verificable.



El dato no significa que Ucrania haya dado vuelta la guerra. Rusia sigue ocupando casi una quinta parte del país y conserva capacidad para atacar a distancia y mantener presión sobre múltiples sectores. Pero sí modifica la fotografía de agosto: el frente no solo no avanzó a favor de Moscú; el balance territorial neto fue ligeramente negativo para Rusia.

Cuando se deja de lado la televisión rusa y se mira el mapa, el resultado es claro. Ucrania avanzó más en agosto. Lo hizo mediante una combinación de drones, maniobra táctica, disciplina operacional y apoyo militar europeo, mientras Rusia obtuvo avances locales que no alcanzaron para traducirse en una expansión territorial neta.

Rusia puede aparecer avanzando todos los días en los comunicados, tomando pequeñas posiciones y penetrando localidades, y aun así terminar el mes con menos territorio controlado.

El frente no se ha roto. Pero en agosto, por primera vez en mucho tiempo, fue Rusia la que terminó con menos territorio del que tenía al comenzar el mes. Y eso es algo que Putin debe remediar, porque Moscú no cree en lágrimas.

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