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En el hogar de los Supermarine Seafire



Visitamos Kennet Aviation, uno de los más relevantes centros de restauración de aviones clásicos en Gran Bretaña, especializado en Supermarine Seafire, para conocer cómo trabajan en la restauración y mantenimiento de estas obras de arte.


Gran Bretaña es uno de los lugares más interesantes del mundo para adentrarse en el mundo de la aviación clásica, no solo por sus museos aeronáuticos, sino también por colecciones privadas y empresas que restauran y mantienen los aviones clásicos en vuelo. En la visita que realizamos durante el mes de julio pasado nos encontramos con Paul Beaver, uno de los más renombrados historiadores militares británicos, quien nos introdujo con Kennet Aviation en el aeródromo de Old Warden, para conocer un lugar único: el único taller de reparación de aviones Supermarine Seafire en el mundo. El Seafire fue la versión naval del Spitfire y actualmente quedan solo nueve ejemplares supervivientes, de los cuales cuatro están actualmente en las instalaciones de Kennet en distinto grado de mantenimiento o restauración. Los otros cinco Seafieres están uno en Calgary, otro en Montana, uno en Misuri, uno en Yeovilton en el Fleet Air Arm Museum y uno en Colchester, mientras que hay reportes de otro en restauración en Australia.


Tim con el autor de la nota explicando la cabina del Seafire XV.
Tim con el autor de la nota explicando la cabina del Seafire XV.

La empresa es propiedad de Tim Manna, un estadounidense que comenzó en la aviación volando en la US Navy, donde operó los T-28 Trojan, Grumman S-2 Tracker y Lockheed P-3 Orion antes de retirarse y mudarse a Gran Bretaña. “Me mudé aquí en 1989 por lo que se suponía que debía ser entre tres y cinco años, pero cinco se convirtieron en siete, siete se convirtieron en diez y 37 años después, sigo aquí”, contó Tim al comenzar a contar su historia. Apenas llegó se sumó a un aeroclub en un pequeño aeródromo llamado White Waltham, y empezó a volar sus de Havilland Chipmunks, pero quería tener su avión propio para poder volar cuando quisiera, por lo que comenzó a buscar un Chipmunk para comprar, pero no pudo conseguir uno, aunque sí le ofrecieron un Percival Provost, que se asemejaba en potencia el T-28 que había volado. “Y como la mayoría de estas cosas antiguas, tienen sus días buenos y malos, pero necesitas una forma de mantenerlos. Así que fui a buscar piezas de repuesto y encontré otro avión que íbamos a usar para repuestos. Llevamos el avión a casa y nos dimos cuenta de que estaba demasiado bien como para usar como repuestos, así que decidimos restaurarlo. Así que, antes de que me diera cuenta, teníamos dos Provost en vuelo y el doble de problemas. Necesitábamos repuestos para dos veces en vez de uno”, agrega, pero encontraron otro avión que sí usaron para repuestos, “pero lo que descubrí es que realmente disfruté el proceso de restauración. Me encanta ver cómo estos aviones vuelven a la vida, que les den una buena mano de pintura, que se vean bonitos, que vuelen” y así nació Kennet Aviation en 1991. El segundo Provost que restauraron ahora vuela con la Colección Shuttleworth, que está ubicada del otro lado del aeródromo donde está Kennet. Además, cuenta que en ese entonces había comenzado a hacer exhibiciones aéreas con un amigo, el cual tenía varias empresas que estaban registradas, pero no en uso, por lo que le vendió Kennet Aviation, “creo que por 200 libras” … El nombre proviene del río Kennet, que es uno de los ríos donde vivía su amigo y se lo había puesto a todas sus empresas “tenía varias empresas diferentes, una era Kennet Agricultural, otra Kennet Automobile y otra era Kennet Aviation” cuenta.


El Skyraider que perteneció a Tim Manna.
El Skyraider que perteneció a Tim Manna.

En ese entonces, el Ministerio de Defensa del Reino Unido estaba vendiendo Folland Gnats a través de la casa de subastas Sotheby's y consiguió comprar uno. “Gané y pensé ‘Dios mío’ ¿Y ahora qué voy a hacer? Era un avión a reacción. Así que pregunté y descubrí que había un tipo, se llamaba Peter Walker, un gran tipo que sabía todo sobre esto y conseguí que viniera a trabajar conmigo. Y, juntos, empezamos a convertir Kennet Aviation en una empresa de restauración más grande. Restauramos cuatro Folland Gnats en los siguientes 10 años. Dos de ellos eran para mí y dos para amigos. Pero en el camino, se abren puertas porque empiezas a conocer gente. Y compré un Hawker Hunter F6, de nuevo, por poco dinero y lo restauramos completamente. Un avión absolutamente precioso, un F6A, y luego un Meteor, que ya estaba volando cuando lo compré. No necesitó restauración. Y luego un par de Jet Provosts y cosas así”.



En ese entonces todo su foco se había puesto en jets, hasta que en 2001 estaba trabajando con la escuadrilla histórica de la Royal Navy y su piloto jefe lo llamó y le dijo: “¿Te interesa un Seafire?”, Tim respondió que podría ser, a lo que el piloto jefe le dijo “encontramos uno, pero no tenemos los medios para comprarlo y restaurarlo”.


El Piper L-4.
El Piper L-4.

Tim cuenta: “Así que fui a mirarlo, y fue como me involucré en los Seafires. Encontré el Seafire con un tipo llamado Peter Wood en Twyford, a una o dos horas al oeste de aquí. Y compramos el proyecto Seafire en 2001, y de repente empezamos a restaurar Seafires”. Así trabajaron hasta que en 2006 el Seafire volvió a volar, cuando cumplía 80 años de su primer vuelo en Yeovil, Somerset. “Y el tipo que lo pilotó en su primer día, Tommy Thompson, estuvo allí para verlo volar de nuevo. Fue muy divertido”.

Mientras tanto, Tim siguió comprando otros aviones, muchos de los cuales luego vendió, como un Skyraider. También un Harvard y un Cessna Bird Dog, el primero de los cuales era de un amigo que falleció y se lo compró a su familia. “Conocía el avión y al piloto, así que estaba muy contento. Y el Bird Dog era de un amigo” y ambos hoy siguen volando, al igual que un Boeing Stearman y un Piper L-4.

 

El Cessna Bord Dog.
El Cessna Bord Dog.

Más Seafires

El trabajo en el primer Seafire llevó a que otras personas los consulten para hacer trabajos similares en otros ejemplares, “así que hemos estado restaurando aviones para otras personas. Actualmente el Seafire XV que estamos restaurando es de Tim Percy, cuyo padre pilotó ese avión extensamente después de la guerra. Fue comandante de un escuadrón de Seafire en Sri Lanka y como oficial al mando, le limpiaban y pulían el mismo avión cada día para volar. Así que tenía el SR462 en su libro de registro y el avión sobrevivió, probablemente porque era el más limpio y el mejor. Y fue para el museo de la Fuerza Aérea Birmana, y luego para un tipo llamado Wes Stricker en Estados Unidos, que tenía otro Seafire XV, que creo que ganó el título de Gran Campeón de Caza en Oshkosh, hace unos 10 o 15 años. Wes tenía su propio, Seafire XV, Tim Percy le compró éste y lo trajo. Y, como habíamos ayudado a Wes Stricker con su Seafire XV, Tim Percy conocía nuestra existencia y vino a buscarnos y dijo: ‘¿Me ayudarías?’ Y así fue. Así que estamos en proceso, es un proceso largo, demasiado, de reconstruir el Seafire XV de Tim”.


Seafire XV de Tim Percy.
Seafire XV de Tim Percy.

Actualmente llevan unos ocho años trabajando en ese avión, aunque en el medio tuvieron que frenar los trabajos por un par de años debido a que debieron mudar las instalaciones de la empresa, pero las instalaciones a las que se suponía que iban a mudarse no estaban disponibles, por lo que tuvieron que buscar otro lugar y terminaron en las instalaciones actuales en Old Warden.



Por otro lado, cuando visitamos Kennet encontramos también al primer Seafire que restauró, el cual vendió tiempo después, pero siguió haciendo el mantenimiento de la aeronave para su nuevo dueño. “Lo estamos volviendo a poner en el aire. Ha estado volando desde 2006, así que han pasado 20 años. Quitamos el motor que tenía y lo estamos recorriendo mientras le pusimos uno recién recorrido. Pero el avión necesitaba un desmontaje completo, las patas del tren de aterrizaje y todas las superficies de control, todo medido. Estábamos buscado corrosión y demás, así que es un proceso bastante largo. Esperábamos poder volver a volarlo para la temporada de espectáculos aéreos, pero ya casi ha terminado. Ahora, ha hecho 4 o 5 horas de vuelo de prueba en las últimas semanas, así que estamos cerca”.


El Seafire SX336, el primero restaurado por Tim, ahora en mantenimiento.
El Seafire SX336, el primero restaurado por Tim, ahora en mantenimiento.

En el fondo del hangar de Kennet también hay otros dos Seafire desarmados, “Un Seafire XVII, que era originalmente mío, porque compré dos Seafire juntos en 2001 y le vendí uno a un amigo. Él había empezado a restaurarlo y, a medida que la vida toma sus giros, dejó de restaurarlo hace unos 6 u 8 años, así que está parado, pero está en buen camino. Podría retomarse y restaurarse fácilmente. Y luego está un Seafire 46, que voy a usar para acoplarlo a un Spitfire 22 que tengo. El Spitfire 22 y el Seafire 46 son esencialmente el mismo avión, de hecho, el Seafire 46 es un Spitfire 22 navalizado, con un gancho y un motor Griffin serie 80 con hélices contrarrotativas de seis palas en total para neutralizar el torque. Es la única forma de salir de la cubierta del portaaviones, con tanto torque”, explicó.

 

El Seafire XVII esperando retomar la restauración. Detrás se encuentra el Mk46.
El Seafire XVII esperando retomar la restauración. Detrás se encuentra el Mk46.

Técnicos valiosos

Ese otro avión por ahora espera su turno para que puedan iniciar el trabajo debido a que antes debe terminar de restaurar los otros aviones. Tim explica que uno de sus mayores problemas es encontrar trabajadores calificados, ya que la cantidad de técnicos que saben trabajar en este tipo de aviones va bajando constantemente porque muchos aprendieron su oficio en los años 70 u 80 y ahora se jubilan. Por ejemplo, conocimos a Nick, que trabaja en la restauración de las alas y ahora está enfocado desde hace varios años en el Seafire XV de Tim Percy, desarmando de a poco cada ala para ir restaurando sus piezas. Las alas se instalan en una estructura donde de a poco van retirando los remaches para quitar todo el recubrimiento y luego se van removiendo largueros y cuadernas progresivamente, ya que no se puede desarmar por completo debido a que las partes se deformarían y luego sería imposible volver a armarla. “Lo que tienes que hacer es meterlas en el jig y empezar por un extremo y quitar secciones. Así que vas de costilla en costilla, sacas una o dos costillas, las arreglas y las vuelves a meter. Mantienes la forma, no puedes dejar que se desvíe” explica Tim. Cada pieza es recorrida a fondo o reemplazada si tiene corrosión o está muy dañada y luego se vuelve a instalar con nuevos remaches, mientras se procede a desarmar otra parte. Así, reparar por completo un ala lleva bastante tiempo y, según explicó Nick, por algún tiempo estuvo él solo en esa área, lo que retrasó los trabajos.



Además, construyó por completo un tanque de combustible copiando el modelo original, lo cual fue un enorme trabajo de ingeniería, ya que tuvieron que replicar toda la parte interna que reduce el movimiento del combustible cuando el avión maniobra, así como mantener la forma externa original y también el peso. “Tenemos un par de tanques antiguos que es dudoso que puedan volver a volar, pero uno de ellos valía mucho la pena desmontarlo para usarlo como modelo. Lo realmente interesante de esos tanques es que dentro tienes todos los deflectores que evitan que el combustible se mueva mientras haces una maniobra de alta G, para no tener 50 galones de combustible que golpean de un lado al otro. Y luego, son sometidos a presión para asegurarse de que no haya fugas. Es una auténtica obra de arte, Nick es un verdadero artesano, todos nuestros chicos lo son. El problema es que en las Fuerzas Armadas hoy en día, si tienes una grieta en algo, lo sacas y pones otro, y probablemente todos estén hechos de algún material compuesto, grafito o algo así, que no se pueden reparar, así que esas habilidades ya no existen. En las viejas escuelas se enseñaba reparación de daños de combate”, se lamenta Tim.



Sin embargo, tienen un par de aprendices jóvenes, que están en sus 20 años, “están aquí porque les encanta, no porque vayan a hacerse ricos, si realmente quisieran hacerse ricos, irían a trabajar para las aerolíneas. El problema es que, después de unos años, se dan cuenta de que pueden ganar más dinero trabajando para las aerolíneas. Así que los perdemos. Pero la buena noticia es que a menudo vuelven” comenta y agrega entusiasmado que “jugar con un Spitfire es mucho más divertido que jugar con un Boeing 737”.

 


Piezas para otros clásicos

Además de hacer componentes como los tanques de combustible, también hacen gran variedad de piezas y el taller de Kennet hoy está certificado para hacer piezas desde cero, para lo cual usan a veces planos originales, pero en otros casos no hay planos y deben hacer ingeniería inversa. En este sentido, han realizado tanto piezas de Seafire y Spitfire como para otros aviones clásicos, como Avro Lancaster, a pedido de museos y colecciones. “Muchos de estos aviones antiguos necesitan piezas y parte del problema es que muchos de los dibujos no existen. Y parte del otro problema es que algunas empresas, no mencionaré a nadie, no te entregan los planos porque temen la responsabilidad legal. Si te dan un dibujo y le pasa algo al avión, podrían ser llamados como coacusados, arrastrados a un caso de responsabilidad legal. Pero hemos solicitado y pasado por todos los trámites y hemos conseguido aprobaciones, no solo para recrear los planos de una pieza original, sino también para que esos planos sean certificados y luego para fabricar la pieza y darle un certificado de conformidad Así que, en teoría, podemos hacer cualquier cosa.”.

Para ello cuentan con un taller con varias máquinas CNC y un equipo de técnicos altamente calificados que las opera, aunque hay algunos trabajos que no pueden hacer, como tratamientos con nitruro, algunos tratamientos con ácido y parte del tratamiento térmico, pero eso pueden hacerlo con empresas especializadas, ya que no les justifica tener la capacidad propia, porque algunos de esos tratamientos son peligrosos y no hay largos tiempos de espera para hacerlos.

Además de los Seafires, Kennet consiguió un contrato para hacer el mantenimiento de los Spitfire y Hurricanes del Battle of Britain Memorial Flight, BBMF, “así que tendremos un avión y, después de la temporada de exhibiciones, en octubre, haremos como hicimos con el Seafire, hacerle una gran inspección. No todos los aviones van a necesitar la misma profundidad, pero básicamente será desmontarlo y volver a montarlo e inspeccionar todas las piezas por el camino. Eso es una verdadera emoción para nosotros porque, poder trabajar con la BBMF es, en realidad, un logro grande, es un honor hacerlo”, culminó.

Dentro del hangar de Kennet sorprende la cantidad de piezas de aeronaves clásicas que tienen, muchas de las cuales son de Seafire y Spitfire, pero también hay de muchos otros modelos de aeronaves, como de Havilland Mosquito, entre otros, algunas de las cuales sirven como repuestos para reparaciones y otras las han ido recolectando sin un fin específico.



Luego de hacer la entrevista, Tim me invitó a hacer un vuelo en su Stearman, a los mandos de Scott, su piloto de pruebas, aprovechando para disfrutar sentir el viento desde la cabina abierta del biplano y ver la campiña inglesa desde el aire. A poca distancia pudimos observar los viejos hangares para los dirigibles R100 y R101 en Cardington, construidos a partir de 1915 y hoy usados como estudios de filmación. Posteriormente, visitamos la Shuttleworth Collection, ubicada del otro lado del aeródromo de Old Warden y que cuenta con una de las colecciones de aviones clásicos en estado de vuelo más interesantes del mundo.



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