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Estrategia sin contingencia: Irán, ¿El Plan Schlieffen Americano?

Por Hernán Martínez Soler

 

Los planes son inútiles, pero la planificación es indispensable: David Eisenhower

 

En la Primera Guerra Mundial Alemania ataca a Francia utilizando la estrategia trazada por el Gral. Schlieffen a fines del siglo XIX. Se basaba en rendir a Francia en un máximo de 6 semanas, atacando por Bélgica, que no se iba a resistir, Francia esperaría el ataque por otro lado, Rusia tardaría en reaccionar e Inglaterra no intervendría.

La realidad fue que Bélgica resistió, los franceses no fueron engañados, Rusia movilizó rápidamente e Inglaterra intervino. El resultado: en seis semanas, en la primera batalla del Marne Alemania fue detenida, transformándose la guerra de móvil en estática y entrando a tallar la capacidad económica y financiera de mantener el esfuerzo de guerra, siendo allí donde Alemania perdió la guerra que duraría cuatro años.

En la Segunda Guerra Mundial, Japón lanzó operaciones militares a miles de millas de sus bases, lo que implicaba la utilización de multiplicidad de medios, difíciles coordinaciones, precisión cronológica, pero lo más importante la estrategia se basaba en que el enemigo haría exactamente lo que ellos predecían que iba a hacer. De no ser así, cual castillo de naipes, el plan se desmoronaría y no contaban con una opción B.

Les salió bien en Pearl Harbour, única vez, pero en Midway, Filipinas y Leyte los americanos no hicieron lo que los japoneses habían predicho y el resultado fue catastrófico para ellos.



Casi un siglo después, la resolución de los conflictos por la fuerza continúa plenamente vigente pese a los utópicos intentos de desarrollar un sistema multilateral basado en el derecho internacional.

La actual guerra en Medio Oriente muestra, por lo menos en la superficie, una estrategia que recuerda a las pretensiones del plan Schlieffen y a los japoneses.

Si el objetivo era la caída del régimen iraní, la estrategia se basaba en el presupuesto de que el pueblo se levantaría contra el gobierno de los Ayatolas.

Ya desde la concepción el plan era infantil, ya que la historia muestra que ningún gobierno dictatorial consolidado cayó por un levantamiento popular si sus fuerzas armadas no se plegaban a la insurrección (altamente improbable con la Guardia Revolucionaria, las SS del régimen) o por lo menos se mostraran prescindentes. En caso de un fraccionamiento se desataría una guerra civil que llevaría a una mayor inestabilidad a la región.

Luego se dejó sobrevolar la idea de un posible despliegue de tropas sobre el terreno, lo cual es solo discursivo, pues una invasión debe partir de algún lugar y la geografía, la extensión y la cantidad de población lo hacen inviable.

 ¿Operaciones especiales en lo profundo del territorio para sustraer el Uranio enriquecido? Las operaciones exitosas de la historia como Entebbe o Venezuela se realizaron en países con regímenes bananeros, en la eliminación de Bin Laden los comandos no tenían enfrente un verdadero ejército. Por ello el éxito de una operación especial dependería de factores que están más allá de la planificación y de la profesionalidad de las tropas especiales, una verdadera idea trasnochada.

Una estrategia profesional y responsable implica un plan A, en su defecto uno B y aún uno C. Objetivos políticos claros y tácticos alcanzables, tener objetivos alternativos y algo muy importante, los escenarios de salida en las distintas circunstancias.

Salvo en una estrategia a todo o nada cuando la suerte está echada, como los japoneses en Leyte en 1944, no es inteligente ir a un conflicto sin tener planificado qué hacer en todos los escenarios posibles, no hacerlo implica negligencia, impericia o, lo que es peor, y ante lo cual no existe manera de luchar, que es la estupidez humana.

EEUU se encuentra embarcado en un conflicto donde sus objetivos explicitados no han sido alcanzados, se enfrentan a un adversario resiliente, el cual la última vez que fuera invadido y conquistado lo fue hace veinticuatro siglos por Alejandro Magno y que desde hace mil quinientos años desarrolló el concepto cultural/religioso del martirio como acceso directo al paraíso, elemento motivador que ningún tipo de patriotismo puede igualar.

¿El desarmar a Irán?, conque quede un remanente de capacidad de lanzar drones o algún misil, aunque no lleguen a destino y no causen un daño físico, el daño sobre la economía y la salud psíquica de los atacados sujetos a repetidas alarmas, día a día, no puede ser mensurado, amén que impediría mostrar ante la opinión pública propia que se salió vencedor del conflicto.

¿Tiene EEUU un plan B o una estrategia de salida? La nación iraní dispuesta a inmolarse (o al menos una parte importante de sus noventa millones de habitantes), salvando las diferencias es algo parecido a la inmolación de los japoneses antes que rendirse.

En la Primera Guerra Mundial y en la Segunda no existían frenos para lograr los objetivos, que hoy EEUU si los tiene.

A veces los acontecimientos cobran una dinámica propia que sobrepasa a los protagonistas. En un Orbe inestable, sentados arriba de un polvorín, la incertidumbre de la resolución del conflicto actual en Medio Oriente es una espada de Damocles sobre todo el mundo.

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