Participación de la Armada de Colombia en las Fuerzas Marítimas Combinadas (CMF) en Medio Oriente
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Por el Capitán de Fragata Jose Porto y el Capitán de Corbeta Leonardo Flechas – Armada de Colombia
El ingreso de la Armada de Colombia a las Fuerzas Marítimas Combinadas (CMF), la mayor coalición marítima multinacional del mundo, en 2024, representa un hito en la proyección internacional del poder naval y en el posicionamiento estratégico del país dentro de la seguridad marítima global. Este artículo analiza las implicaciones doctrinales, operacionales y geopolíticas de dicha participación a partir de dos enfoques complementarios: la teoría de Julian Corbett sobre el control de las comunicaciones marítimas y el paradigma contemporáneo de las amenazas en zonas grises protagonizadas por actores no estatales.
La estabilidad del Bab el‑Mandeb, el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo tiene efectos directos sobre el comercio mundial, los precios de los hidrocarburos, las cadenas logísticas y, en consecuencia, sobre la economía global y nacional. Asimismo, la experiencia acumulada por la Armada Nacional en la lucha contra el narcotráfico y las amenazas asimétricas aporta capacidades relevantes para una coalición enfocada en operaciones de seguridad marítima.
La incorporación plantea preguntas estratégicas relevantes: ¿por qué un Estado del hemisferio occidental, sin pretensiones de potencia naval oceánica, participa en una coalición que opera a miles de kilómetros de sus costas? La respuesta requiere comprender que las amenazas a las comunicaciones marítimas globales afectan directamente la estabilidad económica y estratégica de todos los Estados interdependientes del comercio internacional.
Julian Corbett afirmaba que el objetivo de la guerra naval es el control de las comunicaciones marítimas. Desde esta perspectiva, la protección del Mar Rojo, del Bab el‑Mandeb y del Estrecho de Ormuz trasciende los intereses regionales de Medio Oriente y se convierte en una necesidad sistémica para el orden económico global.
La participación colombiana en las CMF debe interpretarse entonces como una proyección racional de los intereses nacionales hacia espacios donde las comunicaciones marítimas comunes se encuentran amenazadas por actores no estatales, piratería, terrorismo marítimo y conflictos híbridos.
Las Combined Maritime Forces: naturaleza y estructura
Las CMF constituyen una coalición marítima voluntaria integrada actualmente por 47 Estados que cooperan para garantizar la seguridad marítima internacional en aproximadamente 3,2 millones de millas náuticas cuadradas de superficie marítima, que comprende tres de los principales puntos focales donde transita una porción sustancial del petróleo mundial, del gas natural licuado y del comercio internacional de contenedores.


El objetivo principal es combatir amenazas no estatales inmersas en actividades ilícitas que afectan la libertad de navegación y el comercio global.
La coalición opera mediante cinco Combined Task Forces (CTF):
· CTF‑150: operaciones de seguridad marítima y contraterrorismo en el Indo-Pacífico.
· CTF‑151: operaciones antipiratería en el Golfo de Adén y cuenca somalí.
· CTF‑152: seguridad marítima en el Golfo Pérsico.
· CTF‑153: seguridad Marítima en el Mar Rojo y Bab el‑Mandeb.
· CTF‑154: entrenamiento multinacional y desarrollo doctrinal.

Adicionalmente, el Joint Maritime Information Center (JMIC), creado en 2024, fortalece la coordinación entre fuerzas militares e industria naviera comercial.
Los ataques hutíes contra buques mercantes en el Mar Rojo desde 2023, y las acciones de piratería demostraron la vulnerabilidad de estas comunicaciones marítimas y la necesidad de una respuesta cooperativa multinacional.
Adicionalmente, el CMF es líder en el empleo de medios tripulados remotamente, destacándose los unmanned surface vessel (USV) Saildrones, mediante los cuales se adelantan operaciones de reconocimiento, vigilancia y supervisión en el Mar Rojo y en el Golfo Pérsico.

Comunicaciones marítimas comunes y defensa cooperativa
Corbett sostenía que el dominio del mar no implica posesión de un espacio, sino control de las comunicaciones marítimas. Estas comunicaciones, a diferencia de las terrestres, son compartidas por múltiples actores y economías. Por ello, proteger las rutas propias implica necesariamente proteger las rutas utilizadas por otros Estados.
Esta idea tiene plena vigencia en el siglo XXI. Aunque Colombia se encuentra geográficamente distante, su economía depende indirectamente de la estabilidad de las cadenas globales de suministro. La alteración de estas rutas incrementa costos logísticos, seguros marítimos y precios energéticos, afectando la economía nacional.
Además, el contexto actual demuestra que ningún Estado puede garantizar individualmente la seguridad de las principales rutas marítimas globales. La magnitud del comercio mundial y la naturaleza asimétrica de las amenazas obligan a construir mecanismos cooperativos donde múltiples países aportan capacidades, presencia institucional e intercambio de información.
Estructura Operacional del primer semestre 2026

Zona gris y amenazas no estatales
Las amenazas enfrentadas por CMF pertenecen al ámbito de las llamadas “zonas grises”: actividades hostiles que no alcanzan el nivel de guerra convencional, pero que exceden las capacidades policiales tradicionales.
Entre estas amenazas se encuentran:
· Piratería marítima.
· Narcotráfico transnacional.
· Contrabando de armas.
· Tráfico ilícito de hidrocarburos.
· Milicias proxy respaldadas por Estados.
· Ataques con drones y misiles antibuque.
Estas dinámicas requieren capacidades distintas a las de la guerra naval clásica. Las operaciones modernas de seguridad marítima demandan inteligencia persistente, interdicción marítima, cooperación interagencial, abordajes VBSS y empleo gradual de la fuerza. En este escenario, la Armada Nacional de Colombia posee una experiencia particularmente valiosa, especialmente en Interdicción marítima, detección de embarcaciones de bajo perfil y semisumergibles, operaciones fluviales y litorales en ambientes complejos y coordinaciones interagenciales.
La participación colombiana en esta región se remonta a 2015, cuando la OPV ARC “7 de Agosto” participó en operaciones internacionales en el Cuerno de África, en el marco de las operaciones de las Fuerzas Navales Europeas (EUNAVFOR), acumulando experiencia en vigilancia marítima y cooperación multinacional. Posteriormente, se ha mantenido un esfuerzo por mantener un enlace permanente en Rota, España, y personal embarcado en unidades operativas de ATALANTA.

Experiencia operacional reciente:
Pasando del nivel estratégico al operacional y al táctico, es importante mencionar las Fuerzas de Tareas que traducen los planes en acciones tangibles en el área de operaciones. Este artículo hace énfasis en la CTF151, la cual orienta sus esfuerzos en combatir la piratería en el Golfo de Adén y costas de Somalia.
Esta CTF151 está integrada actualmente por el escuadrón de patrulleros marítimos JN41, con sede en Djibouti y los buques JS Yudachi (YDC), relevado por JS Takanami (TKN), de Japón, y los buques ROK Dae Jo Yeong (DJY), relevado por el ROKS Wang Geon de Corea del Sur. Asimismo, opera de forma combinada con las Fuerzas de Tarea de EUNAVFOR, que son las CTF465 ATALANTA y CTF466 ASPIDES.
Unidades CTF151
El mando de esta CTF151 rota cada seis meses, y cualquier país del CMF puede postularse. Durante el mandato británico de la CTF151, del 23 de febrero al 23 de agosto de 2026, el cargo de Segundo Comandante y Jefe de Estado Mayor fue confiado a la Armada de Colombia, coincidiendo con una coyuntura geopolítica de alta complejidad, ya que a partir del 28 de febrero inició la Operación Epic Fury, mediante la cual una coalición conformada por Estados Unidos e Israel decidieron llevar a cabo ataques cinéticos contra la infraestructura estratégica de Iran, especialmente para evitar su desarrollo nuclear con fines bélicos.
Organigrama del CTF151 23 feb al 23 ago 2026

Si bien la CMF no hizo parte de la Operación Epic Fury, ya que su mandato refiere únicamente a la salvaguarda de la seguridad marítima contra actores no estatales, la escalada del conflicto impactó las operaciones, sobre todo porque la función de Comando y Control se vio afectada, toda vez que el Cuartel General queda dentro de la Base Naval de la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos, uno de los primeros blancos de los misiles y drones iraníes, por lo que se debieron aplicar medidas de evacuación y dispersión del personal, adoptando lugares y medios alternos para mantener el contacto con las unidades, sin depender de la infraestructura convencional.
El reto inicial, una vez se inició el conflicto, fue velar por la seguridad y protección del personal, aplicando esquemas creativos y alternativos para asegurar un perfil discreto, lugares seguros de habitabilidad y una comunicación constante con todos los miembros del estado mayor.
El segundo reto fue establecer puestos de mando alternos y redundantes para asegurar las comunicaciones con las unidades en el Area de Operaciones, con el objetivo de restaurar la eficacia operativa como prioridad inmediata, mediante una capacidad operacional inicial (IOC), con un centro de guardia (Watch Floor) en Bahrain, y uno de respaldo en Tampa, Florida, un tercer centro de operaciones en Gran Bretaña, y un enlace en la base naval de Rota, España.

Esta coyuntura ha representado una gran oportunidad para demostrar el compromiso y las capacidades de la Armada de Colombia de operar en entornos complejos. La participación de la ARC dentro del CMF ha estado orientada a mantener la cohesión, el espíritu de cuerpo, la unidad de mando, el sentido de pertenencia, el flujo de comunicaciones y la coordinación dentro de los miembros de la CTF151 y con las unidades asignadas, coadyuvando con esto en la recuperación del funcionamiento normal de la Fuerza de Tarea.
Se logró establecer un ritmo de batalla alterno pero permanente e ininterrumpido, aportando creatividad y recursividad para mantener la iniciativa y el C2, con medios alternos de interacción, como la plataforma IORIS.
Dentro de los resultados operacionales más destacados durante el mandato británico de 2026, la CTF151, con sus unidades navales desplegadas en el Golfo de Adén y la cuenca de Somalia, y en de forma combinada con fuerzas aliadas, mantuvieron operaciones sostenidas, logrando contener parcialmente el resurgimiento de actividades vinculadas a Pirate Action Groups (PAGs).
El auge de la piratería en la región puede vincularse directamente a la caída del gobierno de Somalia en 1991, cuando las bandas operaban bajo lealtad a los clanes locales y liderazgo de señores de la guerra, facilitados por el vacío de un gobierno nacional. Durante la segunda fase de la Guerra Civil Somalí en 2000, los barcos extranjeros aprovecharon la ausencia de una guardia costera nacional eficaz y explotaron ilegalmente zonas pesqueras somalíes, además de verter residuos ilícitos que disminuyeron aún más las reservas pesqueras locales. Las comunidades locales respondieron formando grupos armados para disuadir a los invasores. Esto se convirtió en un negocio lucrativo en el que estos grupos secuestraban barcos comerciales y pedían grandes pagos de rescate.
1. Caso AL WASEEMI 786
El 19 de marzo de 2026 un grupo de piratas (PAG) salió de costas somalíes y secuestró la embarcación de pesca tipo dhow AL WASEEMI 786 de bandera Iraní, con el propósito de utilizarla como plataforma nodriza para lanzamiento de acciones de piratería en altamar. Este es un paso intermedio que suelen realizar los PAG para poder adentrarse a alta mar, ya que sus lanchas rápidas, si bien son ágiles, son insuficientes para lograr la autonomía necesaria para acceder a las líneas de comunicación marítima de los buques mercantes de mayor envergadura, objetivo final de los piratas.
Si bien las flotas mercantes han aprendido que deben alejarse de las costas somalíes, los PAG también han adecuado sus procedimientos para aumentar su rango de acción. Mediante lanchas rápidas, conocidas como “skiff”, abordan a la fuerza embarcaciones vulnerables, generalmente pesqueros artesanales, y los utilizan para remolcar sus skiff hasta donde logren interceptar buques que puedan secuestrar, llevar hacia aguas territoriales somalíes y cobrar por el rescate.
Desde el 25 de marzo, una vez se recibió la información de inteligencia, se logró configurar un esquema con unidades navales de ATALANTA y CTF151, manteniendo marcación y distancia permanente, impidiendo que el dhow se convirtiera en un buque nodriza para lanzar acciones de piratería de mayores proporciones; a su vez, el manejo de la crisis logró el objetivo de que no se causara daño a los rehenes.
Mediante una demostración de fuerza, empleando unidades de superficie, helicóptero embarcado y aeronaves no tripuladas, se gestionó una disuasión creíble, logrando que el 4 de abril el PAG decidiera abandonar la embarcación, huyendo por el sector de El Danan, Somalia. Posteriormente el buque de la Armada de Italia ITS Bianchi realizó un abordaje cooperativo al dhow, con el fin de prestar asistencia a la tripulación.
Tripulación de Visita e Inspección del buque ITS Bianchi, con la tripulación del Dhow liberado. Imágenes cortesía de Atalanta
2. Operación focalizada VIGILANTIA MARIS
Esta operación, planeada y liderada por la CTF151, se llevó a cabo del 6 al 12 de mayo de 2026 en respuesta al aumento de la piratería en la región.
A pesar del conflicto en curso en Oriente Medio, las CMF han logrado mantener la ejecución de operaciones de seguridad marítima en la región. 11 buques y 3 aviones de patrulla marítima desplegados en una amplia zona de operaciones y múltiples plataformas de comunicación para disuadir la piratería y los robos a mano armada en el mar. La operación también puso de relieve el valor de las alianzas multinacionales de las CMF y de una cooperación regional más amplia, incluida la colaboración con el Centro Regional de Coordinación de Operaciones (RCOC) en Seychelles.
Esto puso de relieve el valor de compartir información, conocimientos especializados y recursos en toda la región, y demostró que las Operaciones Específicas (Focussed Operations) en las que participan múltiples fuerzas pueden ser más que la suma de sus partes.


3. Ejercicio ALDABRA V
Ejercicio liderado por ATALANTA, realizado en las islas Seychelles, con el propósito de integrar autoridades marítimas del litoral oriental de África, en torno a la lucha contra el crimen trasnacional, entre el 13 y 18 de mayo de 2026. El aporte significativo de las CMF, a través del CTF151, fue mediante capacitación en asuntos legales, procedimientos tácticos de visita y registro, y empleo de la plataforma IORIS para elevar la Conciencia del Dominio Marítimo y estandarizar un medio común de comunicación y coordinación.

4. Interdicción realizada por el INS Kolkata
El 23 de mayo de 2026, un patrullero marítimo (MPA) del escuadrón japones JN41 realizó una misión ISR en la cuenca de Somalia, detectando una embarcación sospechosa con características asociadas a actividades de apoyo logístico a los PAG, que desde el 22 de mayo habían realizado intentos de ataque a los buques MV Pentozali, MT Nevah y Caruso.
Tras la identificación del contacto, el MPA coordinó con el destructor de la Armada de la India INS Kolkata, el cual respondió rápidamente ejecutando una operación VBSS (Visit, Board, Search and Seizure).
Durante el abordaje fueron encontradas ocho personas a bordo, además de varios bidones de combustible y teléfonos móviles. La tripulación del helicóptero observó que los ocupantes arrojaron armas y municiones al mar antes de la llegada del equipo VBSS, presuntamente para eliminar evidencia incriminatoria relacionada con actividades de piratería.
Buque INS Kolkata y su tripulación de Visita e Inspección. Fotos cortesía Armada de India
5. Apoyo al MV Golden Arsenal – Respuesta Rápida Multinacional a un Ataque Real
1–2 de julio de 2026
El incidente del MV Golden Arsenal constituye uno de los ejemplos más claros, durante el periodo de informe de la CTF151, de la capacidad de la Fuerza para transformar rápidamente una alerta de seguridad marítima en una respuesta naval multinacional coordinada, contribuyendo a impedir que un intento de abordaje armado evolucionara hacia un secuestro.
Durante la tarde del 1 de julio, el granelero MV Golden Arsenal, de bandera de San Vicente y las Granadinas navegaba aproximadamente 300 millas náuticas al noreste de Yibuti, con destino a Tuticorin, India, cuando fue aproximado por hombres a bordo de una embarcación menor. Los sospechosos intentaron posteriormente abordar el mercante, ante lo cual la tripulación activó sus procedimientos de protección contra la piratería, emitió una llamada de socorro y se refugió en la ciudadela.
CTF151 respondió coordinando rápidamente las capacidades navales regionales disponibles, incluyendo el ROKS Wang Geon y el INS Trikand de la Marina India. El 2 de julio, el INS Trikand estableció contacto con el Golden Arsenal y, según los informes disponibles, los presuntos atacantes abandonaron el área ante la llegada del buque de guerra.
Posteriormente, el INS Trikand empleó sus capacidades de helicóptero y VBSS, incluyendo personal Marcos de la Marina India, para abordar y registrar sistemáticamente el mercante y verificar que no permanecieran atacantes a bordo. Una vez completada la operación de aseguramiento, el buque fue declarado seguro y se confirmó el bienestar de sus 21 tripulantes, permitiendo al Golden Arsenal reanudar su navegación.
Aunque el intento de abordaje ocasionó daños en la superestructura del buque, no se registraron víctimas entre la tripulación. El incidente fue posteriormente apoyado mediante vigilancia marítima proporcionada por el JN41, contribuyendo a mantener una imagen operativa actualizada y a monitorizar la evolución de la situación.
La respuesta al Golden Arsenal demuestra la capacidad de la CTF151 para integrar, en un corto periodo de tiempo, información procedente de una llamada de socorro, vigilancia marítima, enlaces multinacionales y capacidades navales regionales, convirtiendo rápidamente la información disponible en una respuesta operacional coordinada.
El principal valor añadido de la CTF151 quedó demostrado no únicamente por el empleo de unidades bajo su control, sino por su capacidad para conectar capacidades nacionales y regionales que, de otro modo, podrían haber respondido de manera fragmentada. La coordinación entre la CTF151, las unidades navales participantes, los medios de vigilancia y los elementos de enlace permitió generar un efecto operacional coherente frente a una amenaza emergente.
En este sentido, el Golden Arsenal constituye un ejemplo representativo de la función de la CTF151 como nodo de coordinación y catalizador de la respuesta marítima multinacional. Su capacidad para transformar rápidamente información, vigilancia e inteligencia en acción operacional contribuyó directamente a disuadir, interrumpir y neutralizar una amenaza de piratería o robo armado, evitando potencialmente que un intento de abordaje se convirtiera en un secuestro exitoso.

Conclusiones
2 Operaciones focalizadas
| 8 Patrullas coordinadas
| 27 Incidentes relacionados con la piratería 11 Interrupciones | 71 Patrullajes ISR de MPA |
A pesar del riesgo inherente a operar en un contexto afectado por un conflicto de alta intensidad, la experiencia vivida es única y representa una oportunidad para que la Armada de Colombia extraiga lecciones aprendidas, al tiempo que aporta su experiencia en conflictos asimétricos y bajo presión real de conflicto armado.
El hecho de que la ARC haya cumplido a satisfacción con las funciones como “Deputy Commander and Chief of Staff (COS)” de la Combined Task Force 151, le da a la Armada de Colombia la posibilidad de postularse como Comandante de la mencionada Fuerza de Tareas en un futuro próximo.
La participación de la Armada Nacional de Colombia en las Combined Maritime Forces constituye una decisión estratégicamente coherente con la defensa de los intereses marítimos nacionales y con la creciente interdependencia del sistema económico global.
Las comunicaciones marítimas son espacios comunes cuya estabilidad afecta directamente a economías distantes geográficamente. En consecuencia, la protección del Bab el‑Mandeb y del Estrecho de Ormuz también repercute sobre la seguridad económica y estratégica de Colombia.
El análisis doctrinal demuestra además que la experiencia colombiana frente a amenazas no estatales representa un aporte valioso para una coalición enfocada en operaciones de seguridad marítima y escenarios de zona gris. Asímismo, la experiencia de los oficiales de la Armada de Colombia en el desarrollo de operaciones dentro de un conflicto armado, caracterizado por la presión real, se traduce en una herramienta para gestionar la función de Comando y Control en el marco de la escalada del conflicto en Medio Oriente.
La actual participación en las CMF posiciona a Colombia dentro de los espacios donde se construye la doctrina marítima contemporánea y se discuten las respuestas colectivas frente a amenazas globales.
A nivel regional, la integración sudamericana dentro de la CMF abre oportunidades para futuras arquitecturas de cooperación marítima en América Latina y para la consolidación de Colombia como exportador de capacidades doctrinales y operacionales. El modelo se puede replicar en el continente americano como la CMF “Orión”, con epicentro en Colombia, para enfrentar desafíos similares, como lo son el narcotráfico, pesca ilegal, contrabando, migración irregular y crimen transnacional.
Sostener la participación de la Armada de Colombia en la CMF permite adquirir experiencia a nivel operacional en escenarios multinacionales lo cual permite un desenvolvimiento en escenarios reales de mayor complejidad y, finalmente, coadyuva en el cumplimiento de su visión institucional al impactar de manera directa el vértice de Proyección Internacional en su Estrategia Pentagonal, posicionando a Colombia como un actor relevante dentro de la seguridad marítima cooperativa y proyecta una imagen de responsabilidad internacional en esa materia.
La atención del mundo está concentrada actualmente en el Medio Oriente, por lo que todo lo que se haga en favor de la seguridad marítima integral en esta región va a retumbar en los niveles estratégicos con impactos históricos. Colombia está presente a través de la participación activa en la CMF, destacándose por su postura firme e incondicional con la misión. Más aún en la coyuntura actual, se va a potencializar la proyección de la diplomacia naval en favor de los intereses nacionales.



