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Pruebas de comprobación de los Buzos Tácticos de la Armada Argentina

Entre los días 14 y 16 de noviembre se llevaron a cabo las pruebas de comprobación que cada año la legendaria Agrupación Buzos Tácticos de la Armada Argentina lleva adelante como parte de su adiestramiento y, por conmemorarse los 70 años de su creación, en esta oportunidad la unidad decidió ir más allá y organizar un adiestramiento mucho más complejo, para lo cual recibió a un equipo de operadores de las unidades de fuerzas especiales de las Fuerzas Armadas.

Así, se hicieron presentes en la Base Naval Mar del Plata la Compañía de Comandos 603 del Ejército Argentino, el Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea Argentina y la Compañía de Comandos Anfibios de la Armada Argentina. Esta primera serie tiene por objeto dar el puntapié inicial para que año a año se pueda se pueda llevar a cabo dicha comprobación. Cada unidad participó de las pruebas con un grupo de 8 operadores especiales en las distintas ejercitaciones que se llevaron a cabo en el marco de las operaciones anfibias, dentro de las cuales fueron ejecutadas: Buceo de orientación con circuito abierto, incursión en natación, incursión en kayaks, tiro bajo condiciones de estrés, trabajos con botes neumáticos, finalizando con una marcha de alta intensidad en zona costera.



Esta Prueba de Comprobación de Fuerzas de Operaciones Especiales fue bautizada con el nombre de “Suboficial Segundo Buzo Táctico Cacciabue”, quien falleciera en actos del servicio durante un adiestramiento con la Agrupación Buzos Tácticos en el año 2007. “El suboficial Cacciabue era encargado del grupo que yo lideraba aquellos años, era una persona que fomentaba fervientemente el trabajo en equipo y la sana competencia, hoy como comandante me vi obligado en hacerle este homenaje en nombre de todos aquellos que han entregado su vida en estas circunstancias y no encontré mejor manera que generar algo que diera evidencia del trabajo que hacemos a diario y compartirlo con otras unidades de las mismas características” dice el Comandante de la Unidad, capitán de fragata Alejandro Ojeda.

Durante las pruebas se vio reflejado el trabajo en equipo, destrezas individuales y grupales, conocimientos específicos y el profesionalismo de cada uno de ellos. Las pruebas se dieron de la siguiente manera:



Buceo con orientación

Frente a la playa de adiestramiento de la Agrupación fue preparada una cancha triangular de 1200 metros de distancia. En cada extremo se encontraba una boya indicando la próxima caída y en su orinque una marca con las siglas de la unidad que debía ser recogida por las parejas de buceo y ser entregada en la playa indicando su pasaje por cada uno de los puntos. Para ello fueron utilizados equipos de buceo de circuito abierto, por lo cual se encontraba bien restringida la tarea, ya que cada buceador debía administrar correctamente la exigencia física para no consumir de manera excesiva el aire de sus botellones. Esta prueba ponía a los participantes en un juego de exigencia física y psicológica en el cual debían regular a la perfección el consumo de aire y la velocidad para poder completar la prueba. Solo el 70% la finalizó.



Remada y volteo de botes

La siguiente prueba del día fue la de remada y volteo de botes. Conformando equipos de seis personas, la misma consistía en un desplazamiento de 100 metros con el bote al hombro desde una cubierta de submarino simulada en plaza de armas hasta el punto de ingreso en la playa. Una vez allí, los equipos debían realizar una remada hasta una boya ubicada a 300 m, donde se volteaba la embarcación neumática, para luego, aplicando la técnica requerida, volverla a poner en disposición para el regreso a la playa a remo y consecutivo traslado al hombro del bote hasta el punto de finalización. En esta prueba se puso a prueba el liderazgo de cada jefe de equipo, quien debía administrar y coordinar los esfuerzos tanto en la remada, como en el desplazamiento por tierra.



Incursión en natación táctica

Esta fue la última prueba del primer día, donde se dispuso la participación de la totalidad de cada equipo. La misma inicio en Playa Grande, donde cada equipo tuvo que abordar la rompiente con una meteorología sumamente adversa y, a continuación, iniciar una natación de espaldas por pareja a lo largo de 2500 metros hasta playa Varesse. A pesar del oleaje y el viento, la prueba no presentó mayor dificultad para ninguna unidad FOE participante.


Tiro bajo estrés

Con esta prueba se inició el segundo día de competencia. Agrupados en elementos de tres personas por equipo, se dispuso el inicio de la prueba en forma individual, para luego, al finalizar la misma, se computaba la suma total del puntaje obtenido por todo el equipo. Esta prueba consistía en una natación de 200 metros. con ropa de combate hasta un punto de ingreso a la playa, donde debía arrastrar un cajón con peso simulando ser un herido a lo largo de 200 metros de suelo arenoso. Una vez arribado al punto de salida de la playa, cada participante debía realizar un desplazamiento de 250 metros a máxima velocidad hasta la entrada del polígono. Una vez allí, y con altas pulsaciones, cada participante debía realizar una prueba con 5 disparos en un circuito de 15 metros.



Incursión en kayaks

La segunda prueba del día martes consistió en una la incursión en kayak. Para la misma se compitió en equipos de 2 personas, las cuales realizaron una navegación de 4500 metros entre la Base Naval Mar del Plata y la playa Varesse. En esta prueba se pusieron a prueba la capacidad de cada unidad para realizar una navegación en aguas abiertas, sorteando las inclemencias climáticas, corrientes y oleajes.


Marcha de alta intensidad

Esta prueba comenzó en las primeras horas de la mañana del miércoles embarcando en el Patrullero ARA “Piedrabuena”. Este los trasladaría hasta el punto de infiltración. A pocas horas de su zarpada, frente a la Ciudad de Mar Chiquita, la unidad cubrió maniobra y se dispuso a desplegar sus embarcaciones de asalto (RHIBS). Los equipos embarcaron y a máxima velocidad se proyectaron hacia la costa. A unos 2500 metros de la costa tomaron contacto con los botes neumáticos y comenzaron su natación hasta la playa. Así comenzaba la prueba que daría fin a esta secuencia de ejercicios. Al llegar a la playa los esperaba el equipo de apoyo y control del ejercicio que les entregaría el equipo para dar comienzo a la marcha. Ya cambiados de combate y con 20kg de equipo en sus espaldas, el personal se dirigió hacia la Ciudad de Mar del Plata por la línea costera, 37 kilómetros de marcha y la dureza del terreno iban a hacer su trabajo de desgaste. Pero eso no era todo, el sol esa mañana, la lluvia de la tarde y el viento constante, no daría tregua a los participantes y los castigó con dureza durante todo el trayecto. Luego de 14 horas de máxima exigencia física los equipos llegaban a la Base Naval Mar del Plata y cruzaban la meta en la Agrupación Buzos Tácticos donde eran recibidos por personal de la Unidad y la grata sorpresa de Oficiales, Suboficiales retirados y veteranos de Malvinas que alentaban los últimos pasos dándole un marco especial al cierre de las actividades.



La especificidad de estas comprobaciones, diseñadas para ser realizadas por personal Buzo Táctico y con el objeto de habilitar a los grupos operativos de esta unidad, debieron ser adaptadas en esta oportunidad para que puedan llevarse a cabo por las unidades participantes. Con la idea de generar una sana competencia entre las unidades de operaciones especiales se realizó un sistema de calificación por medio de puntajes que permitió determinar el orden de clasificación.

Durante tres días el personal participante fue sometido a las altas exigencias de las pruebas que se ejecutaron bajo condiciones climáticas adversas; el viento, estado de mar y el calor del último día no impidieron que se desarrollaran, dificultando más aun cada una de ellas, enmarcando cada actividad en una realidad que escapaba de lo planificado. Ello hizo necesario incrementar las medidas de seguridad y control por parte de la organización, pero tampoco doblegó la voluntad inquebrantable de los hombres que entregaron todo de sí para finalizar cada ejercicio. “Podríamos decir que el clima nos acompañó. Los días que debíamos estar en el mar hacía frío, el viento por momentos llegaba a los límites de seguridad, las olas no dejaban de golpear a nadadores o kayaks que no dejaban de avanzar… las dificultades del clima le dieron un contexto de mayor realismo que queríamos”, dice el capitán Ojeda.



El resultado de las pruebas dio como ganador al equipo anfitrión, el ambiente particular en el cual fue realizada la competencia permitió que los buzos tácticos dominaran gran parte de los ejercicios. La Agrupación Comandos Anfibios secundó a su par de la Armada, mientras que el Ejército demostró su fortaleza en la marcha de alta intensidad. Las “Pruebas de Comprobación de Operaciones Especiales” permitieron, entre otras cosas, mantener el contacto permanente entre estas unidades, su personal interactuó en cada actividad y demostró un excelente grado de camaradería. “La intención es que estas pruebas se desarrollen cada año, con el objeto de incrementar las competencias profesionales de las unidades, estrechar lazos de camaradería entre los componentes de operaciones especiales de las tres fuerzas armadas y principalmente honrar a aquellos que dieron su vida preparándose por una noble causa: su patria”.

El evento tuvo su cierre oficial en la Ceremonia por el 70 Aniversario de la Agrupación Buzos Tácticos, contando con la presencia de Autoridades de las tres Fuerzas Armadas. En la misma se entregaron los diferentes premios y medallas.




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